3 meditaciones para comenzar el año

3 meditaciones para comenzar el año

Un nuevo año ya está aquí y con él llega una oleada de nuevos comienzos, nuevas experiencias y, por supuesto, nuevas oportunidades. Es verdad que para comenzar a hacer algunas cosas no necesitas de una fecha específica, pero el comienzo de año siempre es una buena época para realmente empezar a hacer eso que habíamos estado postergando.

Una de esas cosas a las que muchas les damos largas es la meditación. La falta de tiempo, una rutina ajetreada o, simplemente, la desidia, nos alejan de una práctica que es realmente saludable y muy positiva para nuestro cuerpo y mente. Ya sea que vayas a comenzar a meditar o que ya lo hagas normalmente, queremos compartir contigo 3 tipos de meditación que vienen muy bien para comenzar el 2018.

Colócate en un lugar tranquilo, en una postura que te sea cómoda y comienza a concentrarte en tu respiración. Deja que los pensamientos fluyan, viéndolos pasar, sin obligarte a desecharlos o a profundizar en ellos. Luego de unos minutos, comienza a imaginar que atrapas esos momentos del último año que te hacen sentirte agradecida.

No importa si consideras que fue el mejor, el peor o un año más en tu vida. Siempre hay motivos para agradecer por las cosas buenas que nos pasan, por las oportunidades y por aquello que tenemos. Regálate un momento a principio del año para hacer esto y ponte como meta dedicar, así sean pocos minutos, a concentrarte en agradecer diariamente por las pequeñas o grandes cosas que suceden.

Ser amables con otras personas, compartir lo que podamos y ser más generosas nos ayuda enormemente a vivir más felices. Y para fortalecer sentimientos sinceros de bondad contamos con la poderosa herramienta de la meditación.

Esta vez, al meditar nos concentramos en hacer llegar nuestros mejores deseos hacia nosotras mismas, hacia nuestros amigos, familia, compañeros de trabajo e incluso hacia aquellas personas con las que tenemos rivalidades.

Practicar este tipo de meditación constantemente nos hará ser más sensibles hacia las injusticias, a lidiar con eso que nos hace sufrir y a emprender acciones que logren ayudar a otras personas.

Finalmente, meditemos para aprender a vivir en el momento presente. Para hacer esto, sólo tendremos que poner el foco en nuestra respiración. No importa si nos invaden los pensamientos, esa es una parte completamente normal del proceso de meditar. Pero, cada vez que nuestra mente comience a divagar, retomemos amablemente la atención en inhalar y exhalar aire. No hay una mejor o peor manera de respirar, la más adecuada siempre es aquella con la que nos sentimos cómodas.

A lo largo de tu rutina diaria, cuanto te sientas cansada o agobiada, tómate un par de minutos para repetir este proceso. Sólo concéntrate en sentir tu respiración. Esto nos ayudará a calmar nuestra mente y a lidiar mejor con los retos que se nos presenten día a día.

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Isabel Castellanos

Antropóloga y blogger | Geek, cinéfila y amante de viajar.

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